Mala me llamas, por hacer de ti,
mi súbdito leal,
¿no ves la pasión, que me haces sentir?
Malo eres tú,
que me has hecho sentir así,
cuando recorren tus manos maestras mi cuerpo,
sin dejar nada por recorrer.
Pero tu juego no termina allí,
usas tu letal arma de placer,
tu lengua que siempre esta dispuesta a darme placer,
al sentir como recorres sin
pudor la rosa de mi sexo,
Que golosa se abre a ti cual planta
carnívora deseosa de tu carne mas dura.
Emergiendo de mí,
pequeños gemidos,
mientras mis manos te retienen ahí.
No deseo que te detengas,
sólo ser poseída por ti.
Y por un instante, ser depravada y perversa contigo,
al despertar en ti el deseo mas ardiente
y darte el mayor placer, sin dejar nada por
acariciar y devorar de ti,
con mis manos, labios, lengua,
dejando todos mis sentidos en tu piel.
Sintiéndonos plenos, libres, amados e
infinitamente apasionados,
jugueteando...
como la primera vez que
nos encontramos como pareja,
muerdeme, cogeme, subeme,
empujame, tirame...
hablame duro...
¡Hazme tuya sin limites!